Rubro Poesía: Cristina Nuñez


ESAS CALLES

Estas calles solitarias se encontraban en las tardes de niebla y armonía. Piedra dura que helaba mis entrañas en la ruta cotidiana de la infancia. Rara estela marrón nos envolvía piedrecillas golpeándonos las piernas:
era el viento, compañero y enemigo si bajabas o subías por el pueblo.

Cuadratura perfecta era esta esquina,
con Ramiro cobijando al viajante,
el Almacén La Boca, los tractores de Ribeca,
la abuela Luisa, cocinando la esperanza.

Opacas luces reverberaban en la nevisca penetrante.
Temerarios árboles nocturnos silbaban en mi patio
mientras lucían en el día los frutales tan deseados.

No me dejes, memoria, abandonada,
pues quiero revivir en mi retina los pasos del obrero
camino al frigorífico al centinela mudado de gris,
en la guardia carcelaria,
los delantales blancos con los cuentos soñados
en los portafolios de cuero.

Barrio mío al que vuelvo pues tus esquinas ventosas aún transito aún observo aún recuerdo y no dejo al olvido que me robe los días felices que, entonces, señalaron mi futuro por tus calles.